Cuando un niño llega al hogar debemos anteponer ante todo su seguridad y adaptar nuestras casas a sus etapas de crecimiento y desarrollo.
Por su vulnerabilidad, son los niños los que sufren accidentes domésticos con mayor frecuencia. Caídas, golpes, quemaduras e intoxicaciones son incidentes que pueden prevenirse mediante pequeños dispositivos instalados en las zonas de mayor peligro.